Por el amor de un perro

Lunes 30 junio, 2014 / 11:00 Escrito por

Un perro en la familia es alegría

Un perro en la familia es alegría

Vienen días de vacaciones y planificamos viajes con la mascota en la maleta. A excepción de esos desalmados que, cuando llega el verano, abandonan a su perro porque estorba. No tienen con quién dejarlo o no están dispuestos a correr con los gastos de una residencia para animales. Así somos algunas personas, adoptamos un cachorrillo o lo adquirimos y cuando ya hemos dejado de reírle las gracias, aquel peluchito tan monísimos se convierte en la peor de las pesadillas y en el estorbo del que hay que deshacerse mediante el abandono. Ahí queda tan fiel amigo, como compañero indeseable con cara triste y los ojos con la expresión de no entender nada. Esta actitud no la tiene ni el más cruel de los animales en sus manadas.

Tener un perro significa pasar toda una vida juntos. Hasta el punto de que nuestra mascota tiene una serie de comportamientos en sociedad muy parecidos a los que tenemos las personas. Son capaces de entender nuestros gestos, nuestro lenguaje y nuestro estado de ánimo. Solo les falta hablar. Los perros cuando viven en un entorno doméstico se convierten en uno más de la familia quedando sensibilizados con ese ambiente familiar del que forman parte de manera que responden a los estímulos, y los producen, como un miembro más de la familia. Eso es un perro, un miembro más de la familia.
Durante la época estival, planificamos viajes y muchos piensan hacerlo con su mascota en la maleta. Esto me recuerda a los años sesenta cuando se viajaba en Seat Seiscientos, el cochecito en el que iban todos a la vez, los niños, la abuela, el abuelo, las maletas, los flotadores para la playa, el padre y hasta la madre que los parió. Aquello no se sabía cómo pero rendía más que el camarote de los hermanos Marx en la película Una Noche en la Ópera.

Hoy podemos viajar con nuestro perro en los distintos medios de transporte con una serie de requisitos y respetando la normativa. Por ejemplo en barco pueden ir en la cabina donde estaremos nosotros, en la bodega o en la cubierta. Si viajamos en un tren de cercanías, podremos llevarlo a nuestro lado, en otros trenes habrá que consultar. En avión cada compañía tiene una normativa que puede ser distinta, es algo que tendremos en cuenta a la hora de comprar el billete y, si queremos llevarlo, hay que avisar con tiempo porque –conozco varios casos– en los que no permiten más de dos o tres perros en cabina con una distancia prudencial entre ellos. Entiendo que hacen previsión prudente de posibles peleas o enganchones entre ellos con el peligro que eso conllevaría en pleno vuelo.

Lo más importante es saber elegir el lugar de destino. Hay que tener en cuenta que no en todas partes admiten a nuestras peludas mascotas. Ciertas terrazas, hoteles, campings, apartamentos o playas no nos permiten ir con nuestros chiquitines. Mi convicción en esos casos es clara: hay que rechazar esos sitios. ¿Los perros molestan? No si están convenientemente educados. ¿Los perros ensucian? Son mucho más sucias algunas personas –que van de limpias– y deberían aprender de estos amigos del hombre.

Tener un perro es una obligación seria y una enorme responsabilidad:
educación, comida, techo, cuidados veterinarios, etc. No son prestaciones gratuitas pero son ampliamente compensadas por su mirada serena, su compañía y las alegrías con que nos reciben cuando tiene lugar la más pequeña rendija al abrir la puerta.
Hay un Ayuntamiento en Alicante –El Campello– que ha tenido la idea acertadísima de crear una playa para perros. ¿Acaso no tienen nuestros peludos el derecho al baño y al juego en el agua? Pues bien, parece que hay gente que se queja. No lo entiendo. ¿A usted no le gustan los perros? Pues, con todos los respetos y salvo que se trate de un problema médico que el médico debería abordar, en mi modesta opinión debería hacérselo mirar. Pocos amores –por no decir ninguno– son tan nobles, tan pacientes y tan incondicionales.
Los perros son una gran terapia para muchas personas, y qué fácil es hacerlos felices, sólo desean estar a tu lado en todo momento. Los dueños de perros viven mejor y son más felices. Merece la pena tener el más fiel de los amigos en casa.
Fuente:antonia chinchilla//diarioinformacion

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